Cultura

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San Gregorio de Nigua, territorio costero al Mar Caribe del municipio cabecero de la provincia cabecera  San Cristóbal, adopto por nombre el vocablo indígena Nigua que le fue atribuido por un  Insecto que se introduce bajo la piel y las uñas de los humanos, causándoles ardor intenso.

 Este territorio por su proximidad a la ciudad de Santo Domingo, capital de la república, y por la propia dinámica de su desarrollo, ha sido escenario de hechos históricos relevantes enmarcados en distintos procesos que se han desencadenado desde la conquista y colonización de la isla hasta el presente.

Nigua se insertó en la Historia Universal con el inicio de la industria azucarera colonial que fue la actividad económica en torno a la cual se legitimaron las relaciones de producción esclavistas a partir de 1515.

La industria azucarera colonial ha sido bordada ampliamente por diversos historiadores nacionales y extranjeros. El seguimiento a las obras de ésta, para el caso del país y de toda América, fue el Bachiller Gonzalo de Velosa, quien era un encomendero y sopesó que la industria azucarera podía ser exitosa, pues en los años inmediatos a 1515 los precios del azúcar en Europa se habían incrementado.

El trapiche de caballos instalado en Nigua constituyo en su momento el más moderno establecimiento industrial de América, aunque por breve tiempo; ya que el propio Gonzalo de Velosa, asociado a los hermanos Cristóbal y Francisco de Tapia construyó en la Jagua de Yaguate un ingenio hidráulico que luego fue reubicado a orillas de río Nigua tras ser vendida la parte de Velosa a los hermanos Tapia, Cristóbal vendió su parte a Juan Vitoria, quien a su Vez la vendió, quedando finalmente como único dueño Francisco de Tapia.
La instalación del primer trapiche resultó muy oportuna; con el mismo, la situación socioeconómica, política y demográfica que prevalecía en la isla encontró una vía de solución.

Nigua, al ser una de las localidades que tuvo mayor incidencia de la industria azucarera colonial, exhibe profusamente los rasgos predominantes de la presencia africana en nuestra cultura sincrética. A partir del establecimiento del ingenio San Gregorio, seguido del ingenio Diego Caballero, el peso demográfico de los negros de origen africano que ocupaban la posición de esclavos sometidos a despiadadas condiciones de explotación por su superioridad comenzaron a definir, con el conjunto de los esclavos importados, elementos culturales peculiares.

Los atabales o palos: son instrumentos folklóricos de origen africano. Los palos son tambores que se usan en grupos de dos o tres, tienen diferentes tamaños y reciben nombres diferentes: al tambor grande se le conoce como palo mayor, al segundo más grande se le llama chivita y al más pequeño, se le conoce como palo menor. Sin embargo, es necesario decir que estos nombres y el número de palos usados, depende en la región en que uno se encuentre.

Este ritmo forma parte esencial de la cultura de nigua ya que en los tiempos de la esclavitud, los negros habitantes en esta región, después del duro trabajo de todo el día tomaban esto como desahogo y expresión. Este municipio cuenta con grandes grupos de atabales entre los cuales se encuentran los paleros de yogo yogo.